En realidad este post se debería llamar “¡Paren el mundo que me quiero bajar!”, pero es una frase muy quemada. Y la del título es cliché, así que no sé cuál es peor.
Hay pocos momentos en mi vida en los que estoy realmente ocupada la mayor parte del tiempo o tengo algo que se parece remotamente a lo conocido como “vida social”. Me pasó a los 15 años, y me pasa ahora. Cuando tenía 15 de repente empecé a tener amigos, a salir de casa, a tener novio, a querer hacer cosas de gente normal pero a mi manera (algo así como “empecé a tener algo de personalidad”). El resultado de esa chica social de 15 años fue una chica totalmente asocial de 17 con un corazón roto y menos ganas de socializar que a los 14. ¿Qué fue lo que hice mal? No sé exactamente. No me llevo bien con una vida acelerada, me pierdo en el tiempo, no sé dónde estoy, qué hago, qué siento. Suelo descuidar a los míos, no sé distinguir a mis seres queridos de la gente que me puede lastimar y así terminan las cosas desastrosamente mal. Mi GRAN problema es que, en general, no suelo pensar las cosas mucho antes y durante el comienzo de una relación con alguien (ya sea de amistad, amorosa o familiar) y el resultado es ese, salgo yo perdiendo… y posiblemente la otra parte también.
La gente que me conoce bien, como mis dos mejores amigas que nunca me dejaron sola, sabe cómo soy de colgada, y saben que no lo hago de mala sino que está en mi naturaleza y no me doy cuenta realmente de las cosas. Pero cuando tenía 15, demasiado dependía de mí, tenía muchas responsabilidades que tal vez no eran para alguien de esa edad. Igualmente, debía cumplirlas y obviamente las descuidé. No puedo dejar de sentirme culpable por esos errores, y por millones de otros errores que cometí estando en esa etapa (y en el resto de mi vida también cometí otros tantos, pero la mayoría se concentran ahí).
Mi punto es que… ahora que estoy de nuevo en este momento de mi vida, y es todo mucho más nuevo que antes, amigos nuevos, trabajo, facu… me doy cuenta que esto no es para mí. Realmente mi estilo de vida, me guste o no, es más tranquilo, más lento, monótono y seguramente poco interesante para muchos. Estar sola es lo mío, porque… me gustan las salidas fáciles, aunque no sean moralmente correctas. Lo fácil es estar solo, tener el dolor de no poder compartir nada con nadie, compartir todo con el mundo sin que a nadie le importe y que de última, si te mandás alguna, la única persona lastimada es uno mismo. Odio lastimar a la gente, prefiero lastimarme yo. Odio sentir culpa. Odio estar sola ahora que sé qué es la compañía. Odio sentirme así. Odio estar triste cuando no debería. Odio los preceptos que tiene la vida. La vida en general no es para mí. No me gusta (llámenme emo, lo que quieran, pero es así).
En fin… Estaba mirando atrás. Qué rápido cambian las cosas, que hacen que cambie sin darme cuenta, y cuando quiero mirarme al espejo, soy otra combinación de factores que me hacen la misma porquería.
¿Tiene sentido lo que digo?
Qué importa…